ART JOURNAL

Ordenar el Océano

Mientras intento ordenar el océano de ideas que tengo en la cabeza, escucho Weightless.

5/27/20262 min read

Mientras intento ordenar el océano de ideas que tengo en la cabeza, escucho Weightless. Busco un poco de claridad para decir algo que cuesta: la página de Ampersand ha llegado a su fin. El experimento terminó.

Este trayecto ha sido enriquecedor y, como diario personal digital, ya cumplió su función. Todo tiene un inicio y un final, aunque a mí, en lo particular, no se me den bien las despedidas. No quería dejar la página en el aire, flotando a la deriva hasta que caducara el dominio. Este espacio nació para albergar las fotografías de mi época de estudiante; luego, mientras cursaba Lengua y Literatura, mutó en esa necesidad de publicar para que otros entendieran mis pensamientos.

Agradezco de corazón a quienes me motivaron a continuar, incluso a través de un breve comentario. No abandonaré la escritura —de momento permanezco activa en la plataforma de autores independientes—, pero las responsabilidades actuales me obligan a establecer prioridades. Conservo aún mi otro espacio digital, ciertamente descuidado, pues estos últimos meses el día a día me ha superado. La semana pasada, mientras esperaba a mi madre durante su sesión de rehabilitación física, me quedé dormida en el coche. Al despertar, la lucidez fue inevitable: estoy exhausta. Entre las exigencias de las tareas, las responsabilidades y la cotidianidad, el tiempo parece haberse estrechado.

Es por eso que Ampersand termina aquí. Agradezco a todos los compañeros que me han leído desde diferentes partes del mundo. Como saben, esta página no tiene formulario de contacto y fue diseñada así intencionalmente; quienes quieran escribirme pueden hacerlo a mi correo de la otra página o por WhatsApp.

A modo de cierre, considero oportuno hacer un par de precisiones.

En primer lugar, respecto a los constantes cuestionamientos por mi silencio sobre los asuntos políticos del Ecuador frente a mi atención hacia Israel, mi postura es simple: no observo el mundo desde el prisma de las ideologías, del cual me reconozco ajena. Mis análisis sobre Israel siempre se han sustentado en una perspectiva estrictamente histórica y bíblica. En cuanto a la realidad ecuatoriana, sostengo que solo se restaurará cuando se implementen y cumplan leyes de rigurosa severidad; un marco jurídico que castigue con contundencia desde la evasión fiscal hasta la corrupción institucionalizada. Quienes me tachan de radical por estar a favor de la pena capital olvidan que no se pueden aplicar paliativos superficiales a un cuerpo que se desangra.

Cambiando de tema, para el grupo maravilloso que me invitó al concierto de Un Corazón en Guayaquil: yo iba a ir, pero cuando vi la fecha, se me complicó demasiado. Así que les debo un concierto, porque la verdad es que sí quería ir. :(


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